Llevábamos 9 meses viajando, y uno de los temas más importantes del viaje ha sido la seguridad, considerando que normalmente dormimos en calle. Es por esto que siempre hemos preguntado a más de alguno si los lugares donde estacionamos o la ciudad a la que vamos es segura. Más de alguna vez nos ha tocado el típico viejo en narnia onda “aquí te las traigo piter” o la típica viejacu paranoíca, que por supuesto sin conocer el lugar al que vamos, da su opinión la cual normalmente es negativa. “noooo, si Brasil está lleno de favelas, allá los van a matar”, “Asunción, uuuhh ahí si que no vayan, al cuñado del amigo de mi vecina le pasó tal cosa allá”. Llenos de información de estos personajes, siempre estábamos aguja y con mucho cuidado por dónde andábamos y estacionábamos.

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Todo cambió cuando llegamos a la Guyana Francesa, “paraíso europeo”, ja ja ja. Nos creíamos lo pelolais con nuestro timbre europeo en el pasaporte. En el momento que nos cobraron 150 lucas por 1 mes por el seguro obligatorio del auto, pensamos “aquí nos despreocupamos”. Así fue como tuvimos mucha suerte nuestra primera semana allá, la agente de aduana nos dejó dormir en su estacionamiento el primer día, conocimos a unos franceses que hasta nos prestaron las llaves de su casa, etc. Hasta que llegó el momento mori.

Llegamos a una ciudad llamada Maná. Al entrar al pequeño pueblo, nos empezamos a dar cuenta que en las esquinas de las calles habían muchos sujetos en grupo que en su esencia eran lo más parecido al Akon, 50-cent, o cualquier rapero de esa calaña con harto doré y tenidas varias tallas más grandes que la correspondiente. Ahí la cosa se empezó a poner media mas o menos.

Recorrimos un poco la ciudad hasta que encontramos la plaza principal, con luz, una cancha de básquet y la municipalidad al lado. Como siempre, estacionamos el porta bicicletas pegado a algún poste, cosa que si nos tratan de robar una bici, ésta quede atrapada entre el porta bicicletas y el poste. Nos pusimos a cocinar, y el Nico cacha que 3 mini Akon se saltan la reja de la municipalidad; no le tomamos mayor importancia a la inseguridad del sector ganja. Nos acostamos a dormir, y eso de las 2am Nico despierta por casualidad y abre la cortina de la kombi que da hacia las bicicletas. En ese momento los ve; 3 desgraciados perfectamente encapuchados con poleras encaramados sobre las bicis intentando maquinear para pelárselas. Acto seguido los infelices lo ven a él, y salen corriendo. Nico espera a ver si vuelven, y como era de esperarse vuelve uno acompañado… acompañado de un machete dispuesto a descuartizar algo más elaborado que una mandioca de la selva. Me despierta, y me dice las palabras de la muerte: “hay-un-weon-con-un-machete-afuera”.

En ese instante hicimos alusión al aparto reproductivo femenino de las madres de aquellos sujetos (CTM), y pusimos en práctica la operación Daisy; despejar el asiento del copiloto, Nico manejar, Mica en la parte de atrás sujetando las cosas de la casa y avanzar tocando la bocina. Íbamos en plena huida, cuando a 20 metros del lugar de los hechos, Nico mira por el espejo retrovisor y ve su bicicleta tirada en el piso. Claro, los micro Akon habían logrado desatarla y al avanzar, el poste dejó de sujetarla y cayó desvanecida sobre el asflato.

En ese momento, entró el pánico y sólo dos opciones se barajaron: volver a buscarla y tener claras posibilidades de morir, o dejarla y llorar eternamente. La opción escogida fue la primera.

Los pasos estratégicos definidos fueron los siguientes: 1) Nico retroceder, 2) Mica mirar por las ventanas si los Wiz Khalifa andan rondando, 3) Nico bajar y recoger la bici, 4) Mica coger su arma letal, el skate , 5) Mica abrir las puertas de la kombi 6) Nico lanzar la Bici adentro de la Kombi, 7) Salir cagando.

Y llegó el momento de la Execution Premium; Nico retrocedió, Mica miró y vio a un 50-cent a una cuadra de distancia haciendo guardia, Nico se bajó en calzoncillos como King Kong enfurecido y recogió la bici a la velocidad de la luz, Mica tomó su arma letal y abrió las puertas de la kombi, Nico tomó la bici y la forzó a entrar en la kombi, finalmente salimos cagando más rápido que un encañao de la pega un día viernes. Fue cosa de segundos, eran ellos o nosotros, y fuimos nosotros.. subetealakombi: 1 – longis robabici: 0.

Ahora muchos dirán, “pero cómo?!, deberían haber dejado la bici tirada”. Quizás eso es lo que debimos haber hecho, sin embargo cuando tus únicos activos son: dos bicis y una kombi, y van a ser vulnerados por los futuros príncipes del hiphop guyanense, es como para ponerse a la defensiva (a propósito que éstos exponentes no hacen absolutamente nada durante todo el día porque el gobierno francés les subvenciona con 400 euros mensuales por estar en un gran lugar: en narnia).

Luego de huir, buscamos a alguien de Gendarmerie o Policía Francesa para ampararnos. No había nadie, y los cuarteles estaban cerrados. Ahí nos quedó la enseñanza que, al menos en Guyana Francesa hay ciudades en que el territorio es de nadie y que los policías franceses no quieren ir a ejercer soberanía (cabe destacar que son jovencitos de 18-20 años que se vienen a la vivir la “experiencia salvaje” de Sudamérica con mejores condiciones que Francia “Metropol”).

Esperamos les haya gustado nuestra primera escena, y que les deje como enseñanza que viajando nunca hay que despreocuparse de la seguridad, aunque estés en “Europa”.

Diccionario escénico:
*estar en narnia: dícese de aquel estado mental bloqueado, o mejor dicho estar cachando nada.
*Doré: accesorios color dorado, los cuales normalmente no son de oro legítimo.
*Momento mori: momento de la muerte.
*Sector ganja: lugar donde los malandras se juntan a hacer sus actividades favoritas; tomar, fumar y planear atracos.
*Execution Premium: Ejecución de plan estratégico de manera excepcional.
*Francia Metropol: Apodo que le ponen a la Francia del continente europeo, considerando la gran cantidad de “colonias Overseas” que tienen, asi como Tahiti, Guadalupe, Martinique, etc. La única vaina buena de eso, es que el aceite de Monoi costaba 3 lucas y no las 12 lucas que afanan las contrabandistas en Chile.

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